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Hola, ¿qué tal estás?

Esta semana he visto un vídeo grabado hace años en el programa «Redes» de Eduard Punset (Barcelona 9 de Noviembre 1936-22 de Mayo 2019), escritor, político, divulgador científico, presentador de televisión y economista). En él se entrevistaba a la Neurocientífica Sonia Lupien de la Universidad de Montreal y especialista en el estudio del estrés. (Puedes verlo al final de este artículo).

Me llamó la atención que resaltaba el estrés crónico como un mal de nuestro tiempo y diferenciaba los factores estresantes absolutos (que amenazan a nuestra supervivencia) de los factores relativos, que nos afectan todo el tiempo y ante los que nuestro organismo se acaba fatigando al responder continuamente.

Pero antes de fijar nuestra atención en el estrés crónico, ¿sabemos qué es el estrés?

Es un sentimiento de tensión física o emocional, que puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso. El estrés es la reacción del cuerpo a un desafío o demanda.

Un poco de estrés viene bien porque nos da el empuje y la energía que se necesitan para realizar actividades como presentar un trabajo en el plazo establecido o acudir a una entrevista de trabajo. Sin embargo, el estrés crónico excesivo, que es constante y persiste por un largo período de tiempo puede ser extenuante, tanto en el plano físico como en el psicológico.

A diferencia de otros estresores cotidianos que se pueden contrarrestar adoptando conductas saludables, el estrés crónico, si no se trata, puede tener consecuencias adversas como síntomas de ansiedad, insomnio, dolor muscular o debilitamiento del sistema inmunitario.

Para manejar el estrés crónico se recurre a conductas poco saludables como:

– Comer en exceso o tomar alimentos poco saludables.

– Abuso de alcohol o sustancias.

 

¿Cómo podemos aliviar el estrés de forma natural?

– Salir a pasear diariamente puede ser un pequeño paso beneficioso. Comenzar a realizar actividad física aumenta la producción de endorfinas, sustancias que provocan sensación de bienestar, neurotransmisores del cerebro que ayudan en el tratamiento de modalidades leves de ansiedad y depresión.

– Llevar una dieta saludable.

– Dormir más y mejor. Se recomienda acostarse aproximadamente a la misma hora todas las noches y procurar dormir de siete a ocho horas. Retirar las distracciones: televisores, tablet , teléfonos móviles del dormitorio.

Síntomas del estrés crónico: 

– Enfermedades del aparato digestivo, enfermedades cutáneas y problemas cardíacos.

– Sentimiento de inseguridad y el sentimiento de indefensión aprendida:

Martin Seligman desarrolló una interesante teoría durante los años 70.

En un principio explicó el comportamiento animal y luego ha demostrado tener gran capacidad explicativa para ciertos fenómenos humanos.

En su investigación, tras someter a un animal a descargas eléctricas sin posibilidad de escape, dicho animal no emitía ya ninguna respuesta evasiva aunque la jaula hubiese quedado abierta.

Había aprendido a sentirse indefenso y a no luchar contra ello. «Haga lo que haga el animal siempre obtendrá el mismo resultado negativo».

Se comprobó que en el comportamiento humano, concretamente en estados depresivos, las teorías de la atribución juegan un papel fundamental.

Según la teoría del estilo atribucional: Los efectos de la indefensión aprendida serán más o menos severos  en función de la explicación que de la persona sobre sus éxitos o fracasos.

Por ejemplo, un estilo atribucional en el que los fracasos se atribuyen a factores internos estables mientras que los éxitos se atribuyen a factores externos situacionales: «No soy muy listo, y no me veo capaz de terminar este curso, en cuanto al examen que aprobé fue por suerte».

¿Cómo podemos combatir el estrés crónico?.

– Empieza un diario: Identifica aquellos sucesos, situaciones, relación con determinadas personas que te estresa. Mantén el registro durante una semana o tal vez diez días para identificar qué situaciones te crean más estrés y fíjate cómo respondes a ellas, a nivel emocional, conductual, tus pensamientos.

– No olvides el magnesio. Es conocido como un mineral antiestrés, es un tranquilizante natural que relaja los músculos y es altamente recomendado en tratamientos contra la depresión, la fatiga o la irritabilidad.

– Respira profundamente. Aprende a relajarte, las principales técnicas de mindfulness se basan en las técnicas de respiración y en la observación de pensamientos para atraer la atención al Ahora, desarrollando así La presencia, el estar Aquí y Ahora.

– Come chocolate negro.

– Busca un pasatiempo o actividad que te ofrezca distracción.

Recuerda, si tus niveles de estrés se están manteniendo elevados durante mucho tiempo o están afectando a tu vida cotidiana y con  estas pautas que hemos descrito no consigues aliviarlos, quizá es el momento de consultar con un profesional que te ayude a identificar las conductas y situaciones, ya que se puede tratar desde una perspectiva multidisciplinar: medicina, psicología, dieta, deporte, relajación…