685 73 52 27

Psicólogos Amurrio

 

Las relaciones sociales son nuestra manera de interactuar con los demás. Son fundamentales en nuestro desarrollo personal y fuente de satisfacción y felicidad.

Las personas con buenas relaciones personales tienen tasas menores de ansiedad o depresión. Además, presentan mayor autoestima, empatía y relaciones más fiables y con mayor cooperación.

Dependiendo de la interacción podemos clasificar las relaciones sociales de la siguiente manera:

-Afectivas o íntimas.

-Familiares.

-Superficiales.

Tenemos relaciones con personas que nos cuidan y nos aman como familiares y amigos, con personas que vemos regularmente y con las que pasamos tiempo (compañeros de trabajo), conexiones con personas con las que compartimos aficiones e intereses (grupos sociales).

Por otro lado, es importante diferenciar entre estar solo y tener oportunidades de relacionarte con otras personas y sentirse solo, incluso estando con personas de tu entorno.

La soledad puede afectar negativamente a nuestra salud física y mental. Las personas pueden presentar patrones de sueño interrumpidos, presión arterial elevada y mayores índices de estrés.

Puede afectar al sistema inmunológico y disminuir la sensación general de satisfacción con la vida. La soledad percibida es un factor de riesgo para el comportamiento antisocial, la depresión e incluso el suicidio.

Los jóvenes también son vulnerables si se encuentran aislados. Esta falta de relaciones aumenta el riesgo de obesidad o problemas de salud a largo plazo.

Por todas estas razones, mantener una red social variada ayuda a protegernos. Necesitamos ser socialmente activos para sentirnos bien.

La soledad es difícil de manejar, pero hay algunas acciones que nos pueden ser útiles. Por ejemplo, fomentar las relaciones sanas con personas que nos hagan sentir bien, pasando tiempo con ellas y tratando de hablar con alguien todos los días.

Si nos centramos en viejas amistades no dudar en llamar o escribir, interesándonos por ellos.

Si queremos conocer nuevas amistades podemos conversar con las personas que vemos todos los días en el trabajo, en clase , en el gimnasio.

Otra opción es unirse a un grupo con alguna afición común como un equipo deportivo, voluntariado…

Prueba y si no funciona, cambia y haz algo diferente ya que la idea es compartir tiempo y experiencias con otras personas.

Recuerda que para conseguir buenas relaciones personales también hace falta dedicación, esfuerzo y algunas rutinas.

Cómo podemos mejorar nuestras relaciones:

Las habilidades sociales son las herramientas de las que disponemos para relacionarnos con los demás. Su adquisición se realiza como un aprendizaje más en nuestra infancia a través de las relaciones que establecemos con la familia y las personas próximas, la satisfacción o no que nos reportan.

Nuestros cuidadores principales nos devolverán una imagen de nosotros mismos y de nuestras competencias.

Cuando llegamos a la adolescencia estas relaciones son fundamentales en la construcción de nuestra propia identidad.

ESCUCHA ACTIVA: Escuchar implica registrar el mensaje que el otro nos da; Sin embargo, si escuchamos activamente no sólo entenderemos lo que nos dice sino que haremos sentir al otro que le estamos entendiendo y conseguiremos una comunicación más fluida y satisfactoria.

EMPATÍA: Es una capacidad a través de la cual podemos sentir lo que siente el otro. Como habilidad, puede cultivarse y adquirirse en mayor o menor grado de manera natural en nuestro desarrollo.

Por último, entender que las causas de las dificultades para relacionarse son muy distintas en cada persona, dependiendo de su historia de vida y de su personalidad.

Si decidimos acudir a consulta es importante analizar las particularidades de cada caso y el contexto para comprender estas dificultades y ayudar a adquirir estas habilidades.

No solamente se trata de adquirir técnicas de comunicación concretas sino también autoconocimiento con el objetivo de sentirnos bien con nosotras mismas y después disfrutar de las relaciones con los demás.