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¡Hola! ¿Qué tal estás?

Nos llegan desde hace días anuncios navideños ofreciendo de continuo ideas para decorar el hogar, recetas festivas para llenar nuestras mesas, regalos para grandes y pequeños…

A pesar de las circunstancias tan especiales que nos toca vivir, la Navidad sigue siendo una de las épocas más esperadas del año, con días para celebrar en familia, eso sí procurando reducir al mínimo los invitados y siguiendo las medidas de seguridad para que no falte nadie en las próximas navidades del año 2021.

Posiblemente a algunos nos estresa este ajetreo de los preparativos:

Planificar los menús, adornar la casa, comprar el regalo perfecto que guste y sorprenda a la vez.

La Navidad puede afectar a nuestro estado de ánimo, ya de por si bastante maltrecho después de meses de pandemia. La modificación del horario de sueño y de las comidas, la sensación de soledad, la reactivación de conflictos interpersonales previos, el consumo abusivo de alcohol, el sedentarismo…en fin, se trastocan nuestros buenos hábitos.

Sin embargo, en esta ocasión nos vamos a centrar en aquellos trastornos que se agravan o acentúan al llegar la Navidad.

Según la OMS, el 44% de la población padece síntomas de ansiedad, depresión o tristeza en estas fechas. Para las personas que sufren estos síntomas supone un reto enfrentarse a las celebraciones. Debemos ser comprensivos, conscientes del esfuerzo que supone para ellos y respetar sus límites.

Vamos a enumerar algunos de los trastornos que pueden agravarse con la llegada de la Navidad:

– Blues de Navidad o depresión blanca:

Se trata más de un estado de ánimo negativo producido por una serie de estímulos externos y cuyos síntomas son enorme tristeza, nostalgia, falta de apetito, alteración del sueño, ansiedad y estrés. Los adultos mayores o aquellas personas que están en fase de duelo por la pérdida de alguien cercano son los más propensos a sufrir este desequilibrio emocional.

– Las compras compulsivas:

Oniomanía, término creado por los psiquiatras Emil Kraepelin y Eugene Bleuler en el siglo XIX y que intenta explicar el comportamiento de las personas que sufren dependencia a las compras; la acción deja de ser algo lúdico o necesario para convertirse en un acto compulsivo. Detrás de esta conducta se encuentran la culpa y la ansiedad.

– Trastornos de conducta alimentaria:

Las personas que sufren Anorexia tienen especial temor a esta época del año debido a que las celebraciones giran en torno a una mesa llena de alimentos ricos en calorías. Tampoco es fácil para los que padecen Bulimia o Síndrome del atracón, ya que debido a la fuerte exposición a grandes cantidades de comida son más vulnerables.

– Fobia social:

Para aquellos que sufren miedo o ansiedad desproporcionada en relación con una o más situaciones sociales las fiestas navideñas se convierten en un período especialmente crítico.

– Miedo a los ruidos fuertes:

Las personas que padecen Ligirofobia o fonofobia sienten un miedo desproporcionado e irracional ante los ruidos fuertes: petardos, cohetes, globos, descorchar una botella de vino espumoso…La crisis de ansiedad o el ataque de pánico definen este trastorno.

– Temor a ser tocado:

Afenfosfobia, este trastorno ocurre cuando se siente un miedo persistente, anormal e injustificado a ser tocado. Es una exageración aguda de la tendencia normal de proteger el propio espacio por temor a la contaminación o a la invasión. Además, no se limita a desconocidos, el miedo también se puede presentar ante el contacto con personas cercanas.

Si quieres profundizar más en alguno de estos trastornos o te identificas con los síntomas de alguno de ellos consulta con un profesional que puede guiar y marcar pautas saludables e incluso un tratamiento específico de tu caso concreto.

No olvides que “La Navidad no es una temporada, es un sentimiento”. (Edna Ferber)