685 73 52 27

Hola, ¿qué tal estás?

Este es mi primer artículo del año y como no podía ser de otra manera me ha llevado más tiempo comenzar a escribirlo por esa misma razón.

Me mueve la inquietud al comprobar cómo hemos comenzado todos en general el 2021 y soy consciente de un hecho: igual que a mí a más personas nos cuesta asimilar que seguimos en la pandemia, que seguimos resistiendo y que por el momento debemos seguir siendo responsables de nuestras conductas por el bien de nuestra sociedad.

Me gustaría hablaros hoy, desde mi propia experiencia personal, de los beneficios que supone acudir a psicoterapia. De igual manera que no me corto el pelo a mí misma y procuro acudir al dentista para mi revisión dental, o pido un presupuesto para reformar el tejado de mi casa, así veo yo acudir a psicoterapia.

Cuando tenía dieciséis años, mi familia y yo nos trasladamos de residencia a otra comunidad autónoma y aquello pasó en medio del curso escolar. Poneros en mi lugar, adolescente que cambia de instituto, deja sus amistades y comienza en un nuevo sitio de cero: aquello fue un desastre y me produjo una crisis personal. Lo de menos fue dejar los estudios (hasta ese momento no había tenido más problemas que cualquiera a mi edad y no llevaba mal el curso). El mundo se rompió para mí, no le encontraba sentido a nada y me derrumbé.

Mi madre me llevó a la consulta de un especialista de salud mental, de aquello apenas me quedan recuerdos, y salí de allí con unas pastillas para relajarme y un consejo bienintencionado de su parte: “Hija, eres demasiado joven para agobiarte tan pronto, disfruta de la vida y no te preocupes tanto”. Sin embargo, no basta con querer salir, se necesita aprender nuevos hábitos de conducta y pensamiento, la guía de un profesional para conseguir resultados, ayuda para ser consciente de lo que va mal y para creer en nosotros mismos .

Repetí curso en otro instituto y acabé los estudios, aunque tuve otro bache emocional del que salí gracias al apoyo de mi familia y de su amor incondicional. Por supuesto, de aquella situación salí reforzada, crecí a nivel personal y superé aquella depresión prometiéndome no regresar jamás. Por supuesto, hubiera sido más fácil si hubiera contado con un psicoterapeuta.

Creo que por este motivo me hice psicóloga y escogí esta profesión. Si está en mi mano ayudar al desdichado, asistir al desorientado y escuchar al que lo necesite daré un mayor sentido a mi vida y a lo que hago.

La psicoterapia tiene muchos beneficios, os enumero los que me parecen fundamentales:

– Ayudar a regular nuestras emociones: Podemos aprender técnicas para afrontar el estrés, la ansiedad en cualquier ámbito: estudios, trabajo, amistades, pareja. Canalizar nuestras emociones de enfado, ira o tristeza aprendiendo de ellas y consiguiendo que sean fuente de información y riqueza para nuestros sentimientos o conductas. 

– Resolución de conflictos. En psicoterapia podemos conocer y desarrollas estrategias para solucionar problemas de convivencia, aprender habilidades sociales para manejarnos mejor en nuestro entorno social más próximo.

– Con la ayuda de la psicoterapia podemos aprender a definir mejor nuestras metas, personales o profesionales para que sean más específicas y nos automotivemos, que no tiremos la toalla ante el menor obstáculo y consigamos vencer al temor de qué pasará si lo conseguimos finalmente.

– Escuchar nuestro yo interior, qué quiero, qué esperan otros de mí, hacia dónde camino, cuáles son mis creencias potenciadoras y cuáles me limitan. Cómo puedo liberarme de mis impulsores o etiquetas que condicionan mi modo de vida. De la mano de un psicoterapeuta puedo desarrollar y mejorar mi autoestima.

– Ser escuchado de manera activa, comprobar que se ponen en nuestro lugar (empatizar) aunque nunca para aconsejarnos sino para acompañarnos y ser nosotros mismos los agentes del cambio. Salir por nosotros mismos de la situación fortalecidos y aprender a su vez a escuchar a los demás, lo que beneficiará nuestras relaciones de modo indirecto.

Termino proponiéndote que te pongas en contacto con un especialista si crees que lo necesitas o que vuelvas a intentarlo si alguna vez te salió mal y cito la definición de la OMS sobre salud en la que se incluye el bienestar mental: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”