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Hola, ¿qué tal estás?

Después de comprobar que os interesó el artículo de la autoestima y las distorsiones cognitivas, he pensado continuar con algunas que no se mencionaron para identificar y corregir estos patrones de pensamiento negativo.

– “Etiquetar”: Juzgar a la persona en su totalidad por una conducta en particular. Clasificar poniendo adjetivos inamovibles a nuestra forma de ser, en vez de describir el comportamiento de la persona. Por ejemplo: “Soy un fracasado” en lugar de “me he equivocado”.

– “Debeísmo”: Consiste en obsesionarse con lo que “debería ser” en lugar de aceptar la realidad. Este tipo de distorsión les ocurre a personas con reglas rígidas y exigentes sobre cómo deben ser las cosas.”Debería ser mejor madre”.

– “Falacia de justicia”: Creer que todo debe ocurrir de una manera determinada y que si no es así es injusto.

– “Falacia de cambio”: Dar por sentado que la felicidad de uno depende de comportamiento que los demás tengan hacia él/ella o de las circunstancias.

– “Descalificar lo positivo”: Restar importancia o quitar valor a experiencias positivas, centrándose principalmente en lo que va mal.

– “Adivinación”: Pronosticar algo antes de que ocurra. Por ejemplo: “El examen me va a ir fatal.”

– “Sesgo confirmatorio”: Prestar únicamente atención a aquellos aspectos de la realidad que confirmen mis ideas preconcebidas.

– Visión catastrofista: Pensar que siempre va a ocurrir lo peor.

Como ya explicamos todas estas distorsiones dan lugar a interpretaciones erróneas de la realidad, generan emociones desagradables y en muchos casos perjudican nuestra autoestima.

¿Qué técnicas se utilizan para identificar y corregir estos patrones de pensamiento negativo?

– Reestructuración cognitiva:

El objetivo que persigue es modificar el modo en el que interpretamos nuestras experiencias, los pensamientos negativos que surgen automáticamente y las valoraciones subjetivas que nos provocan malestar y bajan nuestra autoestima.

Esta técnica psicológica se enmarca dentro de la orientación cognitivoconductual; esta orientación ha demostrado ser una de las intervenciones más eficaces a la hora de tratar ansiedad, depresión ,problemas de conducta…

La función de la reestructuración es la de modificar pensamientos irracionales que nos provocan malestar y sustituirlos por otros más racionales para mejorar el estado de ánimo general.

Hablemos ahora de los autores de la Reestructuración Cognitiva:

– Terapia Cognitiva de Beck:

La terapia está estructurada, con límite de tiempo y orientada al problema que pretende aliviar el malestar psicológico.

El terapeuta trabaja con la persona para descubrir estas creencias y encontrar entre los dos la alternativa racional.

Según el propio Beck, son las experiencias tempranas (como la crítica o el rechazo de los padres lo que origina las creencias disfuncionales del tipo: ” no valgo para nada”. Cualquier estresor activa estas creencias si no soy querido y se generan pensamientos automáticos negativos.

Estos pensamientos pueden conducir a trastornos como la depresión o la ansiedad.

Terapia Racional emotiva de Ellis:

El principio básico de esta terapia defiende que la perturbación emocional no está provocada de forma directa por la situación, sino por la interpretación que se hace de ella. Lógicamente, si la situación se interpreta a partir de creencias irracionales aparece el malestar.

Mediante el debate socrático: es un método de dialéctica o demostración lógica para la búsqueda de nuevas ideas, conceptos que subyacen en la información. Consiste en un diálogo en el que una persona hace de guía, el terapeuta y la otra persona o las otras mediante una serie de preguntas se dirigen hacia la resolución de sus dudas o conflictos.

Lo principal es el uso de preguntas de tipo inductivo: ¿Qué?, ¿Cómo?,¿Para qué?.

Se evalúan las consecuencias y la utilidad de ese pensamiento.

En cuanto a la reestructuración cognitiva en niños (6-11 años) suele trabajarse desde el juego:

– “Metáfora de la televisión”: Se les dice que su mente es como una televisión y pueden ir cambiando de canal, en el 1 las malas noticias (pensamientos irracionales), en el 2 las buenas (pensamientos alternativos).

– Jugar con títeres, personajes imaginarios buenos y malos.

Terapia con adolescentes: Puede hacerse de la misma manera que con los adultos, pero para los más jóvenes o preadolescentes (+11 años) se pueden realizar ejercicios donde ellos mismos puedan adoptar una actitud científica con respecto a sus propios pensamientos:

– Detective de pensamientos: Se buscan pistas y pruebas de que estos pensamientos son ciertos: ¿Qué pistas tengo de que les caigo mal a mis compañeros?

– Periodista cuestionador: ¿Cuántos de mis amigos piensan esto también?

– Lupa gigante: ¿Qué crees que ha pasado para que te sientas así?, ¿Cogemos una lupa y lo examinamos?

Si después de lo que has leído sientes que tus pensamientos o creencias están afectando a tu vida personal o a tus relaciones en el trabajo o con tus amigos quizá necesites reflexionar y comenzar a trabajar en alternativas a esos pensamientos. Si no te ves capaz por ti mismo consulta con un especialista, mejoran tus pensamientos, mejora tu autoestima y mejoras tú y tus experiencias.